El Pickleball es rápido. Demasiado rápido. Los partidos (a 11 puntos) se pueden ganar o perder en rachas de menos de tres minutos. En los torneos avanzados, tu mente es más importante que tu revés. Debes aprender a gestionar la energía invisible del partido: el Momentum.
El Momentum es ese momento donde todo le sale bien al rival. Cada bola que tocan entra y tú sientes que juegas con una pala rota. Si dejas que el Momentum del rival fluya de forma natural en Pickleball, perderás 11-2 sin darte cuenta.
En el juego competitivo, tienes dos tiempos muertos (Timeouts) de 1 minuto por partido. Guardarlos como trofeos es el error más común del aficionado.
En dobles, la postura de tu cuerpo influye enormemente en el rendimiento de tu compañero. Si tu compañero falla una pelota fácil y tú resoplas, ruedas los ojos o dejas caer los hombros, acabas de destruir a tu propio equipo.
En nivel avanzado: Choca las palas (Paddle Tap) después de cada punto, sin importar si lo ganasteis o lo perdisteis. Actuar con confianza fingida intimida más al rival que un buen revés.